Frente a las secuelas dejadas por los mega incendios forestales en la provincia, familias del sector rural de la región han vuelto a implementar de forma masiva el tradicional método comunitario del «Mincao» (o mingaco). Vecinos y productores unieron fuerzas voluntarias para preparar terrenos dañados y sembrar más de 200 kilos de trigo en un esfuerzo colectivo que busca levantar la economía de subsistencia de pequeños agricultores rezagados.
La actividad destaca por rescatar la antigua cooperación campesina, donde la única obligación de la familia beneficiada consiste en proveer la alimentación e hidratación de los trabajadores voluntarios. El proceso de preparación y «rejunte» de la tierra es vital para evitar que las aves consuman las semillas antes de la germinación y asegurar una cosecha exitosa de cara a la temporada venidera.
Este hito de organización social e identidad rural representa un modelo de resiliencia frente a la pérdida de materia prima que ha golpeado con dureza al sector productivo maderero y de la calefacción limpia en la región de Biobío durante el último año, demostrando que la asociatividad vecinal sigue siendo el principal motor rural.
