Organizaciones ambientales, académicos y comunidades locales de Curacautín y Lonquimay formalizaron un acuerdo participativo para la creación de nuevas áreas de conservación comunitaria en la zona cordillerana de La Araucanía. La iniciativa busca proteger los fragilizados ecosistemas de araucarias araucanas y la fauna autóctona, como el carpintero negro y el pudú, frente al impacto de la erosión e intervenciones humanas.
El proyecto considera la instalación de monitoreo participativo mediante cámaras trampa y la capacitación de jóvenes rurales como guías ecoturísticos y educadores ambientales. Talleres comunitarios desarrollados durante el día permitieron acordar el diseño de senderos de interpretación ambiental que fomenten la investigación científica y la educación biocultural en la Reserva de la Biosfera Araucarias.
Representantes comunitarios manifestaron que la conservación del bosque nativo es un pilar indivisible para el desarrollo sustentable del territorio. Se proyecta que las metodologías de resguardo aplicadas en Curacautín sirvan de modelo para otras comunas precordilleranas de la región.
